En la Reducción de Riesgos de Desastres (RRD) se utiliza de forma habitual la realización de un mapa de riesgo comunitario como estrategia participativa porque permite involucrar a la comunidad en el conocimiento y el trabajo de preparación y prevención en caso de producirse un desastre.

En este proceso participativo no es habitual incorporar a los niños, niñas y jóvenes provocando que su opinión quede a menudo ignorada, menospreciada o sobrerrepresentada por los adultos. Sin embargo, es de vital importancia que se revierta esta anomalía porque está demostrado que su participación aporta información útil y relevante para afrontar los desastres en zonas de riesgo, a la vez que se manifiestan las necesidades de este colectivo, uno de los más afectados en situación de desastre.

¿Para qué sirve y qué necesidades cubre el mapa de riesgo comunitario?

El objetivo del mapa de riesgo comunitario es visualizar un territorio desde la perspectiva de sus habitantes en relación a un determinado riesgo o amenaza. Esta técnica es habitual en comunidades marginalizadas y también es considerada interesante para trabajar con niños y jóvenes de cualquier entorno, como proponen Gaillard y Pangilinan (2010: 178) en su trabajo Participatory mapping for raising disaster risk awareness among the youth, publicado en el Journal of Contingencies and Crisis Management, donde indican que “el mapeo participativo parece ser una herramienta interesante para aumentar la conciencia de los jóvenes sobre el riesgo de desastres, ya que hace que los conceptos relacionados con los desastres sean tangibles para todos”.

La herramienta del mapa de riesgo comunitario aparece en la mayoría de materiales que recogen actividades para trabajar la RRD con menores de edad. En el Manual de Formación. La reducción del riesgo de desastres dirigida por los niños en las escuelas y las comunidades, elaborado por Save the Children Sweden y Save the Children UK, estos últimos, compañeros y miembros de Proyecto CUIDAR, lo definen de la siguiente manera:

“Un mapa de los riesgos y recursos de la comunidad es un borrador de un área o un lugar, hecho por las personas de la comunidad. Muestra los riesgos, la vulnerabilidad y las capacidades de la comunidad y de sus miembros en relación a amenazas potenciales.”

Integrar el mapa de riesgos y recursos de la comunidad, el mapeo comunitario, en las estrategias participativas de reducción de riesgo de desastre, es importante porque:

  • Muestra la localización de una amenaza potencial (áreas dentro y/o cercanas a la comunidad que son consideradas zonas de riesgo.
  • Manifiesta las vulnerabilidades de la comunidad (edificios inestables que pueden quedar destruidos o lugares donde hay personas con más dificultades para huir del peligro, etc.)
  • Recopilación de los recursos de la comunidad para hacerle frente (lugares de reunión seguros, centros de primeros auxilios, centros de emisión de radio, etc.)

Estos mapas de riesgos comunitarios, imprescindibles para hacer frente a las amenazas y las vulnerabilidades del territorio, serían insuficientes si sólo contaran con la voz de un único colectivo, considerando que con el análisis de una sola perspectiva no se cubren las necesidades generales de los habitantes.

 

¿Por qué destacamos la importancia de desarrollar un mapa de riesgo desde la mirada de los niños/as y jóvenes?

En las zonas de riesgo de desastres lo más importante es preservar la vida de los habitantes que están expuestos al peligro y minimizar los daños en el territorio. Los marcos de análisis y de actuación suelen estar marcados por la mirada adulta, sin tener presente la perspectiva, las necesidades, las capacidades o los conocimientos de los niños/as y jóvenes. 

En definitiva, su voz y su participación nos ayudan a entender cómo recoger mejor estas necesidades, y al mismo tiempo sumar sus contribuciones y capacidades en la gestión de desastres.