¿Por qué deberíamos conocer el Marco de Sendai?

#MarcoDeSendai
#ReduccionDesastres

¿Lo conocéis? A menudo muchos profesionales y voluntarios de la gestión de desastres con los que hemos hablado nos comentan que no están muy familiarizados con el Marco de Sendai. Unos acuerdos y unos estatutos que son, desde 2015, las bases para prevenir y reducir los desastres a nivel mundial.

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 se adoptó en la tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en Sendai (Japón) el 18 de marzo de 2015. España formó parte y suscribió del acuerdo de Sendai.

 

¿De dónde proviene el Marco de Sendai?

El Marco de Sendai desciende del Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015 tras un conjunto de consultas y negociaciones intergubernamentales tratadas a nivel internacional. Cabe destacar del Marco de Acción de Hyogo que promovía un mayor crecimiento al desarrollo a la labor mundial sobre el Marco Internacional de Acción del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales de 1989 y la Estrategia de Yokohama para un Mundo Más Seguro. La base de el Marco de Sendai está fundamentada por elementos que responden a la continuidad del trabajo realizado por los Estados y otras partes interesadas en relación con el Marco de Acción de Hyogo y, ofrece un conjunto de novedades y mejoras que se formularon durante las consultas y las negociaciones previas a su realización.

 

¿Qué innovaciones presenta?

Destacamos las innovaciones más importantes del Marco de Sendai:

 

  1. Cobra mayor importancia la gestión del riesgo de desastres en lugar de centrarse en la gestión de desastres.
  2. Se busca como resultado esperado la reducción del riesgo de desastres y un objetivo marcado para evitar que se produzcan nuevos riesgos.
  3. La definición de siete objetivos mundiales en relación a los desastres: reducir la mortalidad, reducir las personas afectadas, reducir los daños y aumentar la resiliencia, aumentar los países que cuentan con estrategias, aumentar el apoyo internacional, aumentar la disponibilidad y el acceso a personas a sistemas de alerta e información.
  4. Reforzar y aumentar la resiliencia en relación a la reducción del riesgo existente
  5. El desarrollo de principios rectores, que incluyen la responsabilidad primordial de los Estados de prevenir y reducir el riesgo de desastres, y cuenta con la participación de toda la sociedad y todas las instituciones del Estado. (Insistiremos posteriormente en este aspecto)
  6. Se amplia el escenario de la reducción del riesgo de desastres que contempla tanto las amenazas naturales como también las de origen humano. Incluye los riesgos ambientales, tecnológicos y biológicos conexos.
  7. Se fomenta la resiliencia sanitaria y de sus infraestructuras, del patrimonio cultural y de los lugares de trabajo.
  8. Comprender mejor el riesgo de desastres en todas sus dimensiones: exposición, la vulnerabilidad y características de las amenazas.
  9. La movilización de inversiones que tengan en cuenta los riesgos a fin de impedir la aparición de nuevos riesgos.
  10. El fortalecimiento de la cooperación internacional y las alianzas de trabajo mundiales.

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El papel de los niños y jóvenes en la reducción de riesgos de desastres 2015-2030

La base fundamental del Proyecto Cuidar se articula bajo los principios del Marco de Sendai. Cómo destaca en una de sus bases: promueve preparar a la sociedad civil con conocimientos y orientación en la reducción de desastres y gestión de riesgos. Se aspira a generar comunidades más resilientes y reforzar las sinergias entre los grupos implicados. En esta sensibilización de la sociedad civil incluye los niños y jóvenes y los considera agentes de cambio.

Tiene que haber un enfoque preventivo del riesgo de desastres más amplio y más centrado en las personas. Las prácticas de reducción del riesgo de desastres deben contemplar amenazas múltiples y ser multisectoriales, inclusivas y accesibles para que sean eficientes y eficaces. Si bien cabe reconocer la función de liderazgo, regulación y coordinación que desempeñan los gobiernos, estos deben interactuar con los actores pertinentes, entre ellos las mujeres, los niños y los jóvenes, las personas con discapacidad, los pobres, los migrantes, los pueblos indígenas, los voluntarios, la comunidad de profesionales y las personas de edad, en el diseño y la aplicación de políticas, planes y normas. Los sectores público y privado y las organizaciones de la sociedad civil, así como la comunidad académica y las instituciones científicas y de investigación, deben colaborar más estrechamente y crear oportunidades de colaboración, y las empresas deben integrar el riesgo de desastres en sus prácticas de gestión. [1]

 

marco de sendai niños reduccion riesgo desastres

 

  1. Los niños y los jóvenes son agentes de cambio y se les debe facilitar el espacio y las modalidades para contribuir a la reducción del riesgo de desastres, con arreglo a la legislación, la práctica nacional y los planes de estudios; [2]

 

Estas tres líneas marcan una transformación sustancial. En el Marco de Sendai los niños y jóvenes dejan de significar únicamente un colectivo vulnerable a proteger y los convierte en agentes participativos cuya implicación es valiosa e importante para la sociedad. Son actores de cambio, de futuro, y su papel se convierte en necesario. Para que sea posible, es importante organizar espacios que promuevan la educación, información y participación en la reducción de riesgos de desastres.

Para nosotros, el Proyecto Cuidar, es fundamental en las sociedades integrar este cambio de perspectiva y participación. Es por este motivo que hacemos difusión de los principios básicos del Marco de Sendai y ponemos énfasis en esta cláusula. Implementar estos principios de acción y transformación para implicar toda la sociedad (incluidos niños/as y jóvenes) frente a la reducción de riesgo de desastres es una apuesta que nos acerca a todos/as a los objetivos marcados a nivel mundial: aumentar la resiliencia y crear comunidades más preparadas para la reducción de riesgos de desastres. Esperamos que todas las metas propuestas las hayamos conseguido en 2030.

 

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Fuentes: 

[1] Pág. 10 – Marco de Sendai para la reducción de riesgo de desastres.

[2] Pág. 23 – Marco de Sendai para la reducción de riesgo de desastres. 

Recursos y cuentos para niños/as en zonas de riesgo de desastre

#ProyectoCuidar

Muchas veces los niños/as y jóvenes se ven desprovistos de información y quedan excluidos de su derecho de estar informados. Esta situación se genera debido a que habitualmente son considerados únicamente un agente a proteger. Desde el Proyecto Cuidar apostamos por el cambio de rol de los niños/as y jóvenes en las zonas de riesgo de desastre y convertirlo en agente participativo empoderado. Es por este motivo que hacemos un artículo recomendando recursos y literatura para compartir con niños/as en zonas de riesgo de desastre: terremotos, inundaciones, desahucios … (Sí, ¡desahucios! También consideramos importante prestar atención a emergencias y desastres que tienen causas y consecuencias más sociales y/o económicas). Estos contenidos y cuentos son una herramienta potentísima para acercarlos información y conocimiento sobre riesgos y medidas de autoprotección y contribuir a forjar los niños y jóvenes como agentes participativos en la reducción de riesgos de desastres.

 

niños en zonas de riesgo de desastre proyecto cuidar

 

niños en zonas de riesgo de desastre proyecto cuidar

– Pexels

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– Pexels

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– Pexels

Niños/as y jóvenes en zonas de riesgo piden herramientas para gestionar el miedo – Proyecto Cuidar

Durante los talleres del Proyecto Cuidar con niños/as y jóvenes que viven en zonas de riesgo de desastre, descubrimos que los participantes manifestaban una inquietud y una preocupación: carecían de herramientas que les permitieran sentirse autónomos. Una de sus mayores preocupaciones era cómo gestionar el miedo y qué hacer en situación de riesgo o de emergencia. Detectamos que los niños/as sentían que, si no había un adulto cerca, no sabrían cómo reaccionar. Temían sentirse  perdidos y desorientados.  También compartían su temor a que el miedo les paralizara. Tenían miedo al miedo. Por mucha información que tuvieran a su alcance, sabían que el miedo podía bloquearles y hacerles pensar con claridad.

El Proyecto Cuidar tiene como objetivo visibilizar las voces de los niños/as y jóvenes. Es por este motivo que hacemos este artículo, para hacernos eco de sus palabras y contribuir a la consecución de sus demandas. En especial, en relación a la necesidad de tener en cuenta la educación emocional a la hora de pensar en la educación para la reducción de riesgos de desastre.

 

gestion del miedo niños proyecto cuidar

 

Hay una carencia en la gestión del miedo en la formación de los niños/as y jóvenes

Por ejemplo, los/las jóvenes de un instituto de Sant Celoni (municipio de Cataluña) expresaban su sensación de inseguridad, de miedo y de dependencia para con el entorno adulto ante un eventual accidente químico. Expresaron frases del tipo “Yo no me sentiría seguro.” o “Yo llamaría mi madre para que me viniera a recoger.” Esta es la definición del problema que querían resolver:

“Parte de la población no está preparada para gestionar el miedo
 y no sabe qué hacer porque se paraliza y se bloquea”

La intervención que más impactó y que más ayudó a definir el problema que querían trabajar fue la de una joven que vivía en una localidad próxima a Igualada (Cataluña) donde se produjo un accidente químico en 2015.

  • Miembro del equipo CUIDAR: Si vosotros os encontrarais ante un accidente químico, ¿sabríais qué hacer?
  • joven 1: sí, pero no lo haríamos porque te paraliza el miedo. A mí me pasó y me cagué viva y me fui corriendo a casa. (…) como no ha pasado la gente no sabe qué hacer.
  • joven 2: Es necesario concienciar a la población de lo que debe hacerse.
  • joven 1: Yo creo que hasta que no pase de verdad la gente no sabrá lo que es, aunque hayan hecho simulacros porque es lo que me pasó a mí.

gestion del miedo niños proyecto cuidar

 

Así de concisa y resolutiva fue la frase que definía la resolución del problema que habían planteado:

“Aprender a autogestionar el miedo para enseñar a la población cómo actuar ante una situación de emergencia”

En uno de los Talleres del Proyecto Cuidar realizado en una escuela de Gandesa (Cataluña), los niños y niñas que participaban nos expresaron su desconocimiento sobre cómo actuar en el caso de que se produjera un incendio forestal en los alrededores del municipio. Una vez más, se manifestaba la dependencia de los niños/as y jóvenes de las personas adultas y como consecuencia, esta dependencia aumentaba su sensación de miedo. Lo reflejaron con esta frase:

“Los niños y las niñas no sabemos actuar ante una emergencia de un incendio forestal cuando estamos solos”

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Estos son algunos de los sentimientos que nos transmitieron los niños/as que participaron en los talleres:

  • “Yo me quedaría bloqueada”
  • “No sabemos qué hacer”
  • “En la escuela hacemos simulacros, y aquí sí que sabemos qué hacer”
  • “Tendríamos miedo y estaríamos nerviosos”
  • “Me asusta si estoy sola o estoy con las amigas y voy a dar una vuelta por el pueblo o por el bosque”
  • “No tenemos información de quée hacer ni dóonde ir si estamos en casa o en la calle en caso de un terremoto porque hay una falta de educación en la gestión emocional.”

Algo parecido occurió en los talleres que realizamos en Lorca. También allí los jóvenes resaltaron la importancia de una buena gestión emocional:

  • Miembro del equipo Cuidar: ¿Qué consideráis que os falta para tranquilizaros?
  • Joven 1: La seguridad de saber que estás en un lugar seguro y que no te pasará nada a tu alrededor.
  • Miembro del equipo Cuidar: ¿Crees que la seguridad se puede trabajar antes?
  • Joven 2: Sí, antes que antes podríamos aprender a controlar nuestros sentimientos o emociones.

gestion del miedo niños proyecto cuidar

“Necesitamos saber los pasos a seguir para estar seguros y trabajar de forma preventiva la gestión emocional del miedo y el cuidado”

Estos testimonios ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar herramientas de gestión que ayuden a los niños, niñas y jóvenes a reconocer, gestionar y combatir el miedo, contribuyendo así a reforzar y generar una mayor autonomía (sobre todo en la toma de decisiones). Algo que también contribuye a reforzar su percepción de seguridad.

Desde el proyecto CUIDAR queremos dar a conocer esta situación, trasladar estas demandas, para que puedan ser recogidas y desarrolladas por los diferentes agentes involucrados.

 

 

Niños, jóvenes e inundaciones: recuperación y resiliencia

Hoy queremos compartir las claves planteadas por el proyecto “Children, Young People and Flooding – recovery and resilience”, que realizó entre 2014 y 2016 el equipo de Lancaster, coordinadores del Proyecto Cuidar. Dicho proyecto es fuente constante de aprendizaje e inspiración para nosotros y, consideramos que también lo puede ser para aquellas personas o equipos que trabajen con niños y jóvenes que viven en zonas de riesgo, concretamente por inundaciones.

 

Lancaster - Flood project - niños inundaciones proyecto cuidar

Lancaster – Flood project

 

El proyecto nace de las observaciones realizadas en Kingston-upon-Hull, en 2007, justo después de un episodio de graves inundaciones. Allí constataron que, a pesar de experimentar problemáticas específicas, nadie prestaba demasiada atención a niños y jóvenes después del desastre. El proyecto en cuestión trata de dar la vuelta a esta situación, identificando las principales ideas, conocimientos y percepciones de los niños y jóvenes afectados por las inundaciones invernales en Reino Unido de 2013/14.

 

Lancaster - Flood project - niños inundaciones proyecto cuidar

Lancaster – Flood project

Tres son los aspectos que queremos destacar de esta investigación

1. La investigación nos muestra de manera muy práctica la importancia de escuchar directamente a los afectados, en este caso niños y jóvenes. Su experiencia y conocimiento práctico les convierte en una suerte de “expertos” muy valiosos para profesionales y responsables políticos encargados de planificar y responder ante el riesgo de inundaciones. Por ejemplo, nos muestran que:

(1) los desastres revelan, y a menudo intensifican, vulnerabilidades pre-existentes.

(2) que el nivel de resiliencia de niños y jóvenes viene mediado por la propia capacidad de resiliencia de padres y adultos que les rodean.

(3) que los profesionales no siempre identifican que niños y jóvenes tienen vulnerabilidades y experiencias específicas y diferenciadas de las de los adultos.

2. El trabajo pone de manifiesto también que la política de gestión de inundaciones del Reino Unido (prevención, preparación, respuesta, recuperación) está actualmente demasiado fragmentada. La excesiva especialización y división de responsabilidades entre departamentos gubernamentales dificulta en exceso el poder responder con eficacia a las preocupaciones y problemáticas de los niños y jóvenes. Éste en un dato además que se repite en muchos países, incluido España, como hemos puesto de manifiesto en el informe del WP2 de este mismo proyecto. Una mayor coordinación entre escalas y ámbitos de gobierno es del todo necesaria para dar respuesta a problemas tan complejos y transversales como son los desastres.

 

Lancaster - Flood project - niños inundaciones proyecto cuidar

Lancaster – Flood project

 

3. El Proyecto también subraya la importancia de utilizar métodos participativos y creativos para identificar los aspectos claves de las experiencias de niños y jóvenes que han vivido desastres. En ese sentido, el uso de actividades 3D, de escultura y modelaje, de juegos con arena, resultaron muy importantes para involucrar más y mejor a niños y jóvenes, tanto individual como colectivamente. También para identificar las principales pérdidas (objetos, relaciones), experiencias y disrupciones que el desastre provocó en niños y jóvenes.

El proyecto ha generado distintos resultados. En este post destacamos especialmente el “Manifiesto de las Inundación” (Flood Manifestos), un documento en el que niños y jóvenes plasman sus sugerencias y demandas a distintos agentes y profesionales, y que acabaron presentaron en The Houses of Parliament. Si queréis saber más información acerca de este proyecto, os podéis descargar también el informe del proyecto sobre los hallazgos y recomendaciones de la investigación: Niños, Jóvenes e Inundaciones: Recuperación y Resiliencia.

 

Lancaster - Flood project - niños inundaciones proyecto cuidar

Lancaster – Flood project

 

Resumen de algunos de los principales puntos planteados por niños y jóvenes en los Flood Manifestos:

–    Reconocer que las inundaciones causan pobreza, por lo que las familias desplazadas necesitan ayuda con el costo adicional de alimentos, lavado de ropa y transporte.

–    Reconocer que las inundaciones pueden conducir a una mala salud, como las malas dietas si la gente no puede permitirse el lujo de tener alimentos saludables o no tiene los medios para prepararlos.

–    Establecer grupos de pares en las escuelas para los niños que han sido afectados por las inundaciones puedan hablar y obtener apoyo.

–    Las personas discapacitadas que están inundadas necesitan ayuda más especializada antes, durante y después de una inundación.

–    Debería haber más subvenciones para ayudar a que las casas sean más resistentes y ayudar con la burocracia.

–    Apoyar el desarrollo de iniciativas comunitarias para recoger fondos de inundación para ayudar a las personas que están inundadas, o pueden estarlo en el futuro.

–    Todas las familias y comunidades deben tener un plan de inundación.

–    Las advertencias de riesgo de inundación necesitan ser más claras, para que la gente las entienda y sepa qué hacer y cuándo.

–    La sensibilización debe hacerse utilizando diferentes medios; La información debe ser accesible para la comunidad, como lo es la referente a la seguridad contra incendios.

–    Debe haber educación sobre inundaciones en todas las escuelas, en toda la etapa educativa, incluyendo lecciones sobre emergencias e inundaciones: cómo prepararse, entender las prioridades cuando inunda, dónde ir, supervivencia y primeros auxilios. Esta educación debe incluir “simulacros de inundación”: eventos de simulación de inundaciones como simulacros de incendio y juegos de preparación de inundaciones en línea.

–   Los maestros necesitan formación y capacitación sobre inundaciones y cómo afectan a los niños y su educación.

La importancia del mapa de riesgo comunitario desde la mirada de los niños/as y jóvenes
Una de las técnicas más habituales en las estrategias participativas de reducción de riesgo de desastre (RRD) es el mapa de riesgo comunitario.
Desde el Proyecto Cuidar queremos difundir la importancia de integrar el mapa de riesgo comunitario en las estrategias participativas de reducción de riesgo de desastre, y poner especial atención a las voces de los niños y jóvenes. El punto de vista de los niño/as y jóvenes es a menudo ignorado, menospreciado, o sobre-representado por los adultos. Sin embargo, su perspectiva aporta información útil y relevante para afrontar los desastres en zonas de riesgo, a la vez que manifiesta las necesidades de este colectivo, uno de los más afectados en situación de desastre.
frato 02 caramba nos escuchan

Frato ’02

 Para qué sirve y qué necesidades cubre el mapa de riesgo comunitario?

El objetivo del mapa de riesgo comunitario es visualizar un territorio desde la perspectiva de sus habitantes en relación a un determinado riesgo o amenaza. Esta técnica es habitual en comunidades marginalizadas y también es considerada interesante para trabajar con niños y jóvenes de cualquier entorno. 
Como plantean Gaillard y Pangilinan (2010: 178):
“Participatory mapping parece, to be an interesting tool for enhancing youth awareness of disaster risk as it makes disaster-related concepts tangible to everyone”
 
Mapa de riesgo de los alumnos de 3º de ESO en Sant Celoni (Barcelona)

 

La herramienta del mapa de riesgo comunitario aparece en la mayoría de materiales que recogen actividades para trabajar la RRD con menores. Uno de los manuales de formación de referencia elaborado por Save the Children (2007), los define de la siguiente manera:

Un mapa de los riesgos y recursos de la comunidad es un borrador de un área o un lugar, hecho por las personas de la comunidad. Muestra los riesgos, la vulnerabilidad y las capacidades de la comunidad y de sus miembros en relación a amenazas potenciales.

Integrar el mapa de riesgos y recursos de la comunidad, mapeo comunitario, en las estrategias participativas de reducción de riesgo de desastre, es importante porque:

 

  • Muestra la localización de una amenaza potencial (áreas dentro y / o cercanas a la comunidad que son consideradas zonas de riesgo)
  • Manifiesta las vulnerabilidades de la comunidad (ej: edificios inestables que pueden quedar destruidos o lugares donde hay personas con más dificultades para huir del peligros, etc.)
  • Recopilación de los recursos de la comunidad para hacerle frente (ej: lugares de reunión seguros, centros de primeros auxilios, centros de emisión de radio, etc.)

 

Estos mapas de riesgos comunitarios, imprescindibles para hacer frente a las amenazas y las vulnerabilidades del territorio, serían insuficientes si sólo contara con la voz de un solo colectivo, considerando que con el análisis de una sola perspectiva no se cubren las necesidades generales de los habitantes.

 

Mapa de riesgos

Debate sobre los Mapas de riesgo con alumnos de 4º de Primaria (Barcelona)

 

  • ¿Por qué destacamos la importancia de desarrollar un mapa de riesgo desde la mirada de los niños/as y jóvenes?

En toda zona de riesgo de desastre lo más importante es preservar la vida de los habitantes que están expuestos al peligro y minimizar los daños del territorio. Los marcos de análisis y de actuación suelen estar marcados por la mirada adulta, sin tener presente la perspectiva, las necesidades, las capacidades o los conocimientos de los niños/as y jóvenes. Su voz y su participación nos ayudan a entender cómo recoger mejor estas necesidades, y al mismo tiempo sumar sus contribuciones y capacidades en la gestión de desastres.

Cualquier duda o comentario que desee formular sobre los mapas de riesgos en relación a los niños / as y jóvenes, pueden dirigirse a la página de Proyecto Cuidar.

 

mapa de risc projecte cuidar

Alumnos/as de 6º de Primaria (Gandesa) elaborando un mapa de riesgo

 


Referencias citadas:
– Gaillard, J. C., & Pangilinan, M. L. C. J. D. (2010). Participatory mapping for raising disaster risk awareness among the youth. Journal of Contingencias and Crisis Management, 18 (3), 175-179. http://doi.org/10.1111/j.1468-5973.2010.00614.x

– Save the Children (2007) Training Manual. Child-led disaster risk reduction in schools and communities. Accesible en: http://resourcecentre.savethechildren.se/library/training-manual-child-led-disaster-risk-reduction-schools-and-communities

Se inician los diálogos con niñas, niños y jóvenes

A mediados del pasado mes de octubre, el grupo español del proyecto CUIDAR empezó a realizar los diálogos (WP3) con niñas, niños y jóvenes en tres localidades catalanas simultáneamente: Sant Celoni, Gandesa y Barcelona. Más tarde, seguramente a principios de enero, el equipo realizará el cuarto y último diálogo en Lorca, Murcia. Los talleres tendrán lugar entre los meses de octubre y enero en sesiones semanales. Únicamente en el caso de Lorca los talleres tendrán una estructura diferente, probablemente concentrando todas las sesiones en una semana. El tiempo estimado de duración de cada taller será de unas 20 horas.

Los 4 escenarios han sido seleccionado en base a los resultados de nuestro scoping nacional (WP2) así como de entrevistas a informantes clave (estamos especialmente agradecidos a la Subdirecció General de Coordinació i Gestió d’Emergències, Generalitat de Catalunya por su ayuda y consejos). El principal criterio para escoger estos escenarios ha sido el de poder trabajar con niñas, niños y jóvenes que han vivido, o que viven cotidianamente, con riesgos y/o desastres más o menos cercanos. Esta decisión se tomó para privilegiar su experiencia y su conocimiento más cotidiano y encarnado de este tipo de situaciones.

 

Así, en Gandesa trabajaremos con niñas y niños de un entorno rural con conocimientos de gestión forestal y prevención de incendios. En este sentido, el proyecto CUIDAR se beneficia del importante trabajo realizado previamente por el proyecto MEFITU, una interesante iniciativa de la Fundació Pau Costa para sensibilizar y experimental la gestión forestal de un modo práctico e interactivo. El taller tendrá lugar en un centro de educación primaria de la localidad, con 30 alumnos de 6º (15 niños y 15 niñas).

 

Sant Celoni es un municipio con un gran número de industrias químicas. El proyecto quiere profundizar sobre esta realidad trabajando con un grupo de 25 alumnos de 3º de ESO (14 mujeres y 11 hombres). Estos alumnos tienen experiencia en tests y simulaciones de preparación ante riesgos químicos.

 

Ciutat Meridiana (Barcelona) es conocido como el barrio con más casos de desahucios de España. Pero también es conocido por albergar muchas iniciativas comunitarias que tratan de contrarrestar los efectos de la crisis económica vivida en los últimos años. CUIDAR trabajará en este contexto con un grupo de 17 alumnos (11 niños y 5 niñas) de 4º de Primaria. 

 

Finalmente, en Lorca queremos trabajar con un grupo de jóvenes de entre 14 y 18 años que vivieron el terremoto de 2011 de 5.1 grados en la escala de Richter que afectó gravemente a la ciudad. Recientemente el área de Lorca ha vivido también otros desastres, como las inundaciones de 2012 o la ola de calor de 2015. El proyecto CUIDAR explorará las diferentes culturas de resiliencia que estos jóvenes han desarrollado en los últimos años.

 

La participación de niñas, niños y jóvenes en la Reducción del Riesgo de Desastres: una perspectiva Europea

Aprovechando que hoy se celebra el Día International para la Reducción del Riesgo de Desastres, dedicado este año a reducir la mortalidad en situaciones de desastre, inauguramos este blog dando a conocer la revisión (scoping) de políticas, prácticas y proyectos sobre gestión de desastres que incluyen a niños/as y jóvenes (puede descargarse aquí) que hemos realizado en los últimos meses desde el proyecto CUIDAR.

Liderada por el equipo de la Universitat Oberta de Catalunya, esta revisión se ha llevado a cabo en dos fases. En primer lugar, todos los socios de CUIDAR han colaborado en la búsqueda de información relevante sobre esta temática respecto a cada uno de los países participantes: Grecia, España, Italia, Reino Unido y Portugal. Como resultado, se han analizado políticas e informes sobre participación infantil en la de gestión de desastres en cada uno de los territorios, acompañándose de entrevistas a agentes clave en la temática. En segundo lugar, esa información se ha puesto en relación con una evaluación del estado de la investigación sobre esta temática, a través de una revisión los informes de investigaciones (previas o en curso y tanto a nivel estatal, europeo como internacional) y de la literatura especializada publicada hasta la fecha. Ese análisis se ha orientado tanto a la detección de las principales ideas abordadas y evidencias recogidas, como de las lagunas existentes en esta área de investigación.

El scoping, a diferencia de otro tipo de revisión sistemática de un tema o de la literatura, está especialmente recomendado para mapear las evidencias y la literatura en áreas de investigación que, como la nuestra, son amplias, complejas y diversas y no han sido evaluadas de manera sistemática con anterioridad. Así, gracias a este scoping hemos podido descubrir que la participación de niñas, niños y jóvenes en la gestión de desastres es un campo todavía joven y emergente, especialmente en Europa.

A nivel internacional, la preocupación sobre cómo situar a niños, niñas y jóvenes en el centro de la gestión de desastres empieza a crecer especialmente a partir del año 2008 por la confluencia diversos factores, entre los que destacarían: el acuerdo de nuevos marcos internacionales de gestión de desastres como el de Hyogo (2005) o Sendai (2015) que apuntan en esta dirección; el impacto sobre la población de grandes desastres recientes en los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia; las experiencias de participación con niñas y niños que algunas ONG como Save the Children o Plan International han estado llevando a cabo en diversos países en desarrollo tradicionalmente afectados por grandes desastres (especialmente en Asia y Centroamérica).

En el caso de Europa, si bien el desarrollo de este enfoque es todavía incipiente y poco consistente en comparación con otras regiones del mundo, mediante el scoping hemos detectado que también hay algunos ejemplos encaminados en esta dirección (especialmente en el Reino Unido e Italia). Por ejemplo, hemos encontrado un aumento de proyectos de investigación sobre la gestión de desastres que son planteados desde enfoques más participativos y creativos, con una implicación más directa de la ciudadanía. Por otro lado, también hay un mayor interés por analizar las diferentes fases de la gestión de desastres (prevención, preparación, reacción y recuperación) teniendo en cuanta a franjas de edad como la primera infancia o la adolescencia, que tradicionalmente habían sido ignoradas en estas cuestiones.

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Por tanto, aunque la experiencia europea es todavía menor en esta temática, gracias el conocimiento que se vaya generando por este tipo de proyectos y la influencia de nuevos marcos internacionales, con el acompañamientos de personas técnicas y expertas que quieran incorporar a la infancia y la juventud en la gestión de desastres, podrá contribuir a que Europa pueda posicionarse como otra región de las regiones líderes en esta temática.

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